El detector de caídas Lifeline es un dispositivo híbrido diseñado para detectar caídas repentinas y no controladas. Monitoriza los movimientos de la persona usuaria durante una caída y emite una alerta automática en caso de inmovilidad o colapso grave. También funciona como botón de emergencia, permitiendo a la persona solicitar ayuda manualmente cuando lo necesite.
Está optimizado para reconocer caídas en las que el cuerpo pierde el control, como desmayos o desplomes, minimizando las falsas alarmas provocadas por actividades cotidianas. Esto proporciona mayor tranquilidad tanto a las personas usuarias como a sus personas cuidadoras.
Este dispositivo está pensado para personas mayores o con condiciones médicas que aumenten el riesgo de caídas graves. Puede utilizarse en el hogar junto con el terminal de teleasistencia, o en entornos residenciales, facilitando una atención más rápida en caso de emergencia.
El terminal notifica las alarmas generadas a los servicios de emergencia o al centro de atención.