"La era de la longevidad: repensar los sistemas para vidas más largas"


oct. 1, 2026

El lema de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para este 2026 en el Día Internacional de las Personas de Edad: "La era de la longevidad: repensar los sistemas para vidas más largas"; no podría ser más acertado ni más visionario. Y es que en una época como la actual, que está marcada por el envejecimiento de la población, es indispensable, en palabras de la misma ONU, "repensar cómo los sistemas de salud, los mercados laborales, la protección social, la educación, la vivienda y las políticas públicas apoyan a las personas durante toda su vida".

En Tunstall, aceptamos encantados esta interpelación que hace este año la ONU "a todos los países, sociedad civil, académicos, sector privado y las personas mayores a explorar cómo las sociedades pueden adaptarse a la era de la longevidad". Y es que creemos firmemente que nuestra visión de "un mundo en el que las personas tengan libertad para vivir la vida al máximo en el lugar que elijan" responde perfectamente a esta llamada.

Como líderes en la prestación de servicios de teleasistencia y en provisión de tecnología y software, trabajamos cada día para que nuestras soluciones y servicios contribuyan a este objetivo. La teleasistencia personalizada, proactiva y predictiva de Tunstall contribuye precisamente a resolver algunos de los principales retos que nos plantea esta era de la longevidad, como son la saturación de los sistemas sanitarios, de emergencias y de dependencia (debido, entre otros factores, al envejecimiento de la población), la soledad no deseada, la cronicidad y la brecha digital.

¿Cómo lo hace?

A través de un amplio despliegue de soluciones tecnológicas, programas y protocolos, la teleasistencia consigue que las personas usuarias puedan envejecer de forma activa y saludable, y que permanezcan en el lugar de su elección durante el mayor tiempo posible de manera segura y autónoma, lo que también les aporta tranquilidad tanto a ellas como a sus familiares, amigos o personas de su entorno. Esto es posible gracias, entre otros, a los dispositivos de seguridad, la teleasistencia móvil, los talleres y charlas de envejecimiento activo y los distintos programas y protocolos especializados.

La permanencia durante más tiempo de las personas en sus hogares, junto al especial énfasis que la teleasistencia pone en el mencionado envejecimiento activo y saludable, fomenta el autocuidado y, por ende, reduce las hospitalizaciones y retrasa o evita la institucionalización de las personas.

La teleasistencia es un recurso de apoyo para las personas cuidadoras. A través de programas y protocolos específicos, las ayuda a sobrellevar un poco mejor su carga gracias a ser un servicio 24/7, con profesionales especializados que ofrecen una atención útil y cercana, y que las conectan con su entorno tanto familiar como comunitario. Esto convierte a la teleasistencia en una pieza clave dentro del sistema de dependencia.

Gracias a la monitorización de hábitos y al análisis de datos impulsado por la IA que ofrece la teleasistencia predictiva, muchas situaciones de riesgo, tanto en el ámbito de la seguridad como el de la salud, son prevenidas y mitigadas antes de que estas deriven en un problema de salud o en una emergencia, potenciando aún más esta reducción de las hospitalizaciones e institucionalizaciones de las personas usuarias.

Por otro lado, la teleasistencia también ayuda a mitigar la soledad no deseada a través de programas específicos para ello y del uso de distintas soluciones tecnológicas que conectan a la persona con el servicio, con sus familiares e incluso con otras personas usuarias.

El mismo uso de las soluciones tecnológicas por parte de las personas usuarias contribuye a reducir la brecha digital. Esto es posible gracias al diseño amigable, adaptable y accesible de la tecnología, junto al acompañamiento humano y cercano de los y las profesionales.

La teleasistencia como agente de coordinación de los cuidados

Otra aspiración de la teleasistencia que va en línea de la llamada de la ONU a "garantizar que una mayor longevidad vaya acompañada de salud y dignidad" es la de convertirse en agente de coordinación de los cuidados.

Como se ha mencionado, la teleasistencia aporta beneficios reales a las personas usuarias que, a su vez, repercuten positivamente en el sistema sociosanitario, ayudando a que este se destense y sea más eficiente. En este sentido, gracias a nuestra amplia experiencia, en Tunstall creemos firmemente que la teleasistencia puede ser el agente de coordinación de los cuidados, ya que se trata de la prestación de entrada a la cartera de servicios sociales y del servicio con mayor cobertura poblacional, con una respuesta continuada e ininterrumpida 24/7. Además, por su carácter preventivo, lo hace en una fase temprana del inicio de la pérdida de autonomía y tiene una larga trayectoria en la coordinación y movilización de otros recursos, incluso con otros sistemas de protección como el de salud y el de seguridad ciudadana.

Esto significaría en la práctica que la teleasistencia liderase un marco de prestación integrado que facilitaría la coordinación entre todos los agentes –entre ellos los sanitarios--  que operan en el domicilio de las personas y mejoraría, por ende, la experiencia y la calidad vida de las propias personas usuarias.

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