Nuestro modelo de servicio permite establecer el tipo de prestación que necesita cada persona en función de su perfil y sus necesidades. Por ello, contamos con un sistema de valoración propio que establece la intensidad de servicio que necesita cada persona usuaria: desde los mayores niveles de independencia y autonomía, pasando por la fragilidad y la vulnerabilidad, hasta la máxima dependencia. Este modelo, inscrito en el Registro de la Propiedad Intelectual, se denomina RET (Respuesta Eficiente en Teleasistencia).

Contamos con programas específicos para cada uno de estos colectivos que nos permiten ajustar la intensidad de contactos con el servicio y la tecnología que se adapte mejor a la situación y necesidades de cada persona, así como el acceso a programas complementarios preventivos o de intervención. De esta forma intensificamos la atención de aquellas personas que están en situación especial de riesgo o vulnerabilidad y evitamos la protección en aquellas en las que sea más recomendable fomentar su autonomía personal, realizando a través del servicio una acción preventiva.

Tenemos la capacidad de compartir experiencias con el resto de países en los que operamos, participando en un foro de aprendizaje e intercambio de información que nos ayuda a enriquecer y desarrollar propuestas que pueden adaptarse, posteriormente, a la particularidad de cada territorio.

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